Economía AC/DC (Parte I)

En el último mes, nos concentramos en dos eventos determinantes para la economía local: el default y el inesperado impacto del COVID-19. Desde el principio de la gestión de Alberto Fernández, el centro de la escena lo ocupó el proceso de reestructuración de deuda pública. La falta de un plan concreto antes de negociar con los acreedores limita la probabilidad de éxito del proceso de reestructuración y con el default como una amenaza concreta. Para peor, de a poco el contexto internacional se fue complicando hasta llegar al peor escenario, con una crisis sin precedentes y sin una solución a la vista. La recesión global es un hecho, aunque se espera que dure un sólo semestre. Default y recesión mundial es una pesada mochila para una economía que arrastra dos años de recesión con alta inflación. Serán meses en los que la profundización del ciclo recesivo complicarán las finanzas de los tres niveles de gobierno, familias y empresas.

Para analizar el nuevo escenario, dividimos el weekly en dos partes. En la edición de hoy, trataremos la economía global AC/DC y en la próxima edición nos concentraremos en la situación Argentina.

El Covid-19 generó un drástico cambio en las perspectivas de la economía global. La recesión es un hecho en la que las dudas pasan en la profundidad y duración de la misma. Por el momento todo apunta a una fuerte caída en el primer semestre del año y una recuperación vigorosa a partir del segundo semestre. Los gobiernos responden con más liquidez y estímulo fiscal que provocarán un nuevo salto del stock de deuda pública global con liquidez abundante.

  1. Economía mundial

Economía AC (antes del Corona). Hasta mediados de febrero, el contexto global era favorable: la actividad económica global parecería tomar envión tras la desaceleración registrada en 2019 debido al impacto que tuvo la guerra comercial entre Estados Unidos y China que golpeó al comercio global. El acuerdo alcanzado por EEUU y China y la vuelta de políticas monetarias expansivas le daban soporte a las mejores perspectivas del PBI. Los mercados financieros, y el americano en particular, alcanzaban nuevos máximos en una economía con tasa de desempleo en mínimo histórico. El coronavirus empezaba a sonar cada vez más fuerte, no sólo por las medidas que adoptó China para combatirlo, prácticamente cerrando su economía, sino también porque el mundo comenzaba a tomar dimensiones del golpe que tendría sobre la actividad económica global dado que el COVID-19 ya había entrado en Europa y Estados Unidos. La gravedad quedó expuesta el 11 de marzo cuando la Organización Mundial de la Salud declaró al COVID-19 como una pandemia (se define pandemia es la propagación mundial de una nueva enfermedad. La pandemia influenza ocurre cuando emerge un nuevo virus y se extiendo por todo el mundo y la mayoría de las personas no tienen inmunidad).

Concretamente, en 2019 la economía global creció 2.9% i.a., 0.7 pp menos que en 2018, siendo el peor desempeño desde la crisis financiera de 2008/09. El menor dinamismo se reflejó tanto en las economías desarrolladas (de 2.2% en 2018 a 1.7%) como en las emergentes (de 4.5% a 3.7%). La desaceleración fue más notoria en el último trimestre en la que el PBI global creció al 1.9% anualizado debido al flojo desempeño de Japón (-7.1%), Eurozona (0.2%) y la siempre presente Latam (-0.3%). En este contexto, y con la inflación controlada, los principales bancos  centrales volvieron a las políticas monetarias más laxas, bajando tasas de interés y expandiendo sus balances. A su vez, la amenaza de la Trade War entre EEUU y China que sucumbió la economía global en los últimos dos años comenzaba a salir de escena dado el inicio de la Fase I del acuerdo alcanzado a fin del año pasado. Así, con estas condiciones las perspectivas para el PBI apuntaban a una aceleración en 2020 a 3.3% principalmente explicado por las economías emergentes (de 3.7% a 4.4%), siendo la particularidad que no sería por Asia, sino por todos los demás como Latam, Rusia y Europa emergente.

Fuente: Mills capital, Banco Mundial

El coronavirus (CV19), sonaba cada vez más fuerte en China dado que para combatir el brote, el gobierno dejó en cuarentena a la provincia de Hubei con 54 millones de habitantes, suspendiendo la actividad industrial y restricciones para el transporte en todo el país. El optimismo iba quedando atrás dado el severo impacto que tendrán estas medidas sobre el PBI Chino y, por ende, de la actividad global. El mundo aún no incorporaba en su análisis la expansión del CV19 al resto del mundo y lo tomaba como un evento similar al brote Sars en 2003 que se concentró en China y otros países de la región.

¿Qué es el Coronavirus o Covid-19? Es una cepa del mismo virus del SARS que afectó en 2002/3 a 8000 personas Asia. Es muy contagioso dado que el un portador puede contagiar a 1.6 y 2.4 personas. Los jóvenes son los mayores portadores del virus pero la mortalidad es mucho mayor en los adultos mayores en los que los casos de fatalidad es cuatro veces superior al promedio mientras que en las personas menores de 40 años es de 0.2%. El promedio de fatalidad aún no está claro dadas las dificultades de la información y metodología para determinar la muerte del paciente y varía según el país: en Corea del Sur es 0.8%.3% en China mientras que en Italia llega al 7%. Con estas características, los países con pirámides poblacionales “avejentadas” son las que corren mayores riesgos. Esta es una de la explicación del por qué el Covid-19 está golpeando tanto a países como Italia, donde además de la características comentadas, los jóvenes tienen más conexión con los adultos mayores, lo que explicaría la aceleración en los contagios.

Los sistemas de salud bajo ataque. La principal amenaza de una pandemia es la saturación del sistema de salud pues no tienen capacidad para atender a tantos pacientes al mismo tiempo. Esto es peor en los países menos desarrollados en los que los sistemas de salud son mucho más limitados. El objetivo principal es limitar lo máximo posible la transmisión del virus y acelerar la búsqueda de una vacuna. Hay dos formas de encarar la pandemia: i. Suprimir (reducir el números de replicación por debajo de 1) de manera de retrasar la propagación  del virus a corto plazo, lo que le da tiempo para expandir la capacidad del sistema y/o encontrar la vacuna, con la contra que demora la inmunidad colectiva. ii. La contención (reducir el número de replicación pero no debajo de 1) en la que se busca que se alcance la inmunidad colectiva se alcance más rápido y la población se vuelve menos vulnerable en el mediano plazo, pero tiene la dificultad de la fuerte repercusión en el corto plazo y que el sistema de salud quede desbordado. La “fiebre española” de 1918 es un buen ejemplo de las formas para afrontar una pandemia: Filadelfia registró su primer caso el 17 de septiembre de 1918, las autoridades no actuaron rápido, incluso el 28 de ese mes organizaron el desfile de toda la ciudad y recién tomaron medidas de distanciamiento social el 3 de octubre; diferente fue el caso de Saint Louis que registró el primer caso el 5 de octubre y 2 días más tarde tomaron medidas de distanciamiento social. El resultado fue que la curva de contagios de la primera fue altísima pero para fines de noviembre del mismo año ya no registraban muertes, en tanto que el caso St Louis la curva fue mucho más aplanada, con menos casos pero tardó más tiempo en bajar la mortalidad.

Salud vs economía. Como describimos más arriba, afrontar una pandemia es un escenario muy difícil para las autoridades. La evidencia marca que la estrategia de “suprimir” es más acertada para combatirla, pero esta tiene enormes costos económicos. El impacto no es homogéneo dado que los más afectados serán los puestos de trabajo menos calificados, lo más calificados y servicios educativos tienen la opción de trabajo remoto lo que les posibilita seguir con su actividad, inlcuo mejorarla. El peor enemigo es la incertidumbre, pues todo se base en modelos de probabilidad en tanto que lo más seguro es que la vacuna no aparecerá al menos hasta el año que viene y no hay certezas de qué ocurrirá cuando se levanten la cuarentena. Mientras se impone la cuarentena, la economía sufre un shock de oferta: se interrumpe la producción e impacta en las cadenas de producción global. La mayor incertidumbre deprime las expectativas, aumenta el ahorro y derrumba el consumo y la inversión. De esa manera vemos cómo impacta en la demanda agregada. Este proceso se retroalimienta pues la caída del consumo derrumba a actividades como el turismo, hotelería, restaurants y puede provocar quiebras y con esto aumenta el desempleo y caen el consumo y la inversión. El equilibrio llegará con un nivel de producto mucho más bajo al inicial. Es precisamente en esta dinámica en la que los gobierno intentan actual rápidamente con estímulos monetarios y fiscales de manera de que la caída en el nivel de actividad sea lo menor posible. ¿Podrán? ¿Aguantará un gobierno sostener una cuarentena mientras se derrumba el nivel de actividad? Difícil respuesta, será una prueba y error, la volatilidad estará a la orden del día.

Economía DC (después del Corona). Como comentamos en el weekly#25 “Sin Corona”, el escenario optimista que imperaba hasta enero rápidamente cambió y lo hizo cada vez con más fuerza. De hecho, si bien la OCDE “picó en punta” corrigiendo su pronóstico de crecimiento global de este año 0.5 pp hasta 2.4% (vs 2.9% en 2019) siendo China e India los países más afectados con corrección de 0.8 pp y 1.1 pp respectivamente (crecerían  4.9% y 5.1%) mientras que para EE.UU la estimación apuntaba a 1.9% (-0.1%) y para la Eurozona 0.8% (-0.3%). Ese fue sólo el comienzo de una enorme corrección en las perspectivas. La recesión global parece inevitable, golpeando a todas las regiones. Las perspectivas apuntan a un derrumbe del PBI global, incluso mayor al de la crisis de 2008, aunque con la buena noticia que sería de sólo un semestre y con una fuerte recuperación posterior.

Fuente: Mills capital, Banco Mundial

Golpe al corazón. El estallido del corona virus derrumbó los mercados financieros en la que el pesimismo y la incertidumbre alcanzan niveles récord. La corrección de los pronósticos con fuerte caída de PBI es generalizada, aunque se destaca la que están haciendo para la economía de Estados Unidos que en los últimos tres años creció al 2.5% anual: de prever un alza de 1.9% para 2020, en sólo 3 semanas estas migraron a una caída de entre el 1% y 2%. No es un dato menor que este año hay elecciones en USA y este contexto recesivo va en contra de las aspiraciones de reelección de Trump.

De hecho, para el primer trimestre de 2020 el consenso espera una caída de PBI de 1.7% trimestral anualizado que se profundizaría en el segundo con una baja de 15% y con el desempleo subiendo al 7.4% desde el 3.6% actual. La buena noticia, al igual que para el resto del mundo, es que en el segundo semestre la economía comenzaría a rebotar aunque el impacto en el mercado laboral comenzaría en el último trimestre del año. En este contexto, las chances de una reelección de Trump quedarían dañadas y probablemente esto haga subestimar la estrategia de una cuarentena masiva y que apuesten a la estrategia de “contención” como describimos más arriba.

Fuente: Mills capital, Banco Mundial
Fuente: Mills capital, Bureau Economic Analysis (BEA)

Golpe al corazón. El estallido del corona virus derrumbó los mercados financieros en la que el pesimismo y la incertidumbre alcanzan niveles récord. La corrección de los pronósticos con fuerte caída de PBI es generalizada, aunque se destaca la que están haciendo para la economía de Estados Unidos que en los últimos tres años creció al 2.5% anual: de prever un alza de 1.9% para 2020, en sólo 3 semanas estas migraron a una caída de entre el 1% y 2%. No es un dato menor que este año hay elecciones en USA y este contexto recesivo va en contra de las aspiraciones de reelección de Trump.

De hecho, para el primer trimestre de 2020 el consenso espera una caída de PBI de 1.7% trimestral anualizado que se profundizaría en el segundo con una baja de 15% y con el desempleo subiendo al 7.4% desde el 3.6% actual. La buena noticia, al igual que para el resto del mundo, es que en el segundo semestre la economía comenzaría a rebotar aunque el impacto en el mercado laboral comenzaría en el último trimestre del año. En este contexto, las chances de una reelección de Trump quedarían dañadas y probablemente esto haga subestimar la estrategia de una cuarentena masiva y que apuesten a la estrategia de “contención” como describimos más arriba.

3 abril, 2020